Vacaciones a Asturias

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Un compañero se fue de vacaciones a Asturias y así es como ha vuelto

 

Esta es una historia de transformación. Un compañero de Pagatelia se fue de vacaciones a Asturias y ha vuelto… distinto. No sabemos exactamente qué le han hecho allí, pero queremos compartir con vosotros los síntomas, para ver si entre todos averiguamos lo que le ha podido pasar.

 

Ha redecorado su escritorio

 

Por un lado, bien, porque al fin se ha deshecho de esa colección de post-it llenos de listas que nunca jamás se iban a revisar.

Aparte de las nuevas estampitas de la Santina de Covadonga, ahora lo que domina su puesto de trabajo es una bandera. 

Todas las mañanas cuando llega le da un beso y grita “¡Puxa!”.

 

 

Quiere ambientar la terraza

 

En Pagatelia tenemos la suerte de tener una pequeña terraza, un jardincillo. Pues bien, nuestro compañero se ha empeñado en convertir la mitad en una cala con encanto al lado de un pueblecito de pescadores y la otra mitad en un macizo de montañas verdes. “Así está todo a mano, playa y montaña”.

Todavía no sabemos si se refiere a unas maquetas u ornamentación real y si podremos volver a usar la terraza. 

Igual ahora le da por las maquetas pues no le basta con el belén de navidades.

Ha acabado con las discusiones sobre la temperatura

 

A todos nos suenan las batallas fraticidas que tienen lugar en las empresas a la hora de establecer la temperatura o el aire acondicionado, ¿verdad? En nuestro caso, se han terminado de la mano de este compañero. La nueva política es un poco de todo. Un rato calor, un rato frío.

A veces enciende una luz potentísima y otras nos obliga a rociarle de agua con un pulverizador frente a un ventilador en marcha (La máquina de orbayar).

“Donde se funde orbayu y sol, como decía Nacho Vegas”, nos trata de convencer.

 

 

 

Ha cambiado su dieta.

 

Todos nos hemos dado cuenta a la hora de la comida: ya no es sólo que traiga unos cuántos nuevos platos que nunca le habíamos visto, ¡es que los tuppers han duplicado su tamaño!

Que si unos tortos con picadillo por aquí, que si pote asturiano o fabada por allá,  que si tráeme un cachopo o un pitu de caleya, que si unas casadiellas o carbayones ya me comía. “Y aún me queda sitio para un bollu preñao, ho”, dice el tío al acabar.

 

Por supuesto, sólo bebe sidra. Se pasea por la oficina botella en mano y no deja de ofrecer: “¿Un culín?”. Y ay del que no lo beba de trago, ¡reprimenda asegurada! “¡Pero es que no ves que te pierdes lo mejor, qué es eso de dejarla reposar, guaje!”.

Ahora nos espeta: "Si no es tamaño sábana, no es cachopo."

 

Habla raro

 

Bueno, ha introducido una serie de palabras y expresiones que jamás le habíamos escuchado. Ahora nos pide el “tajalápiz”, se sorprende diciendo “¿cómo yé, ho?”, si está contento con un proyecto nos suelta “me presta” y si se la jugamos amenaza con “¡al platu vendrás, arbeyu!”. Como para llevarle la contraria.

Llegados a este punto, hemos decidido coger el mobe® Via T y tirar para la tierrina a comprobar de primera mano qué es lo que les hacen allí a los visitantes. 

 

Si nos queréis acompañar, el día de Asturias es el 8 de septiembre, con celebraciones toda la semana. ¿Hace una escapadita?

 

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